Estudios epidemiológicos demuestran que los incrementos en sobrepeso y obesidad se están comenzando a observar en edades muy tempranas, de 0 a 6 meses, lo que deja ver que el problema es independiente del sedentarismo.
“Preocupa que los productos industrializados contengan azúcar añadida en los primeros alimentos que se dan a bebés y es evidente que el alto consumo de azúcares está asociado a padecimientos como diabetes, resistencia a la insulina, obesidad y síndrome metabólico”, comentó en conferencia Xaviera Cebada, maestra en Ciencias de Nutrición y Coordinadora del área de salud alimentaria de El Poder del Consumidor (EPC).
Desde antes de nacer, los infantes se exponen a todo el ambiente de comercio y mercantilización. Durante el embarazo a la madre se le predispone para tener un parto por cesárea, que genera más ganancias; de igual manera se le desalienta a amamantar ya que el mercado de las formulas y todos sus accesorios es un mercado del cual se obtienen grandes remuneraciones.
“Durante el primer año de vida, el lactante inicia la formación de hábitos y preferencias alimentarias al iniciar con la introducción gradual y paulatina de alimentos diferentes a la leche materna, para satisfacer las necesidades nutrimentales, en esta etapa los niños constituyen una población vulnerable, pues su alimentación depende de la decisión de los adultos quienes son influenciados por los profesionales de la salud, los medios masivos y la industria procesadora de alimentos para lactantes”, explicó Katia García, Maestra en Salud Publica especialista en Nutrición e investigadora en salud alimentaria de EPC.
Los alimentos que se promocionan son poco nutritivos y generan dependencia en su consumo. Es por todo lo anterior que se está buscando que se proteja a los niños de todo tipo de comercio y mercantilización.
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