“En Grupo MPI no tenemos clientes, tenemos amigos”. (El Publicista 276)

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De más o menos 20 años a la fecha, las agencias de promociones se han vuelto el blanco de todas las envidias de las agencias de publicidad, quienes han visto, estas últimas, cómo los recursos de los anunciantes se pasan, cada vez más y más, de un rubro a otro: “ahí está el dinero” se escucha decir a los publicistas, a menudo, no sin un cierto dejo de amargura. Y es que, para variar y como siempre, fue exactamente hace un par de décadas cuando los anunciantes se dieron cuenta de que les era infinitamente más redituable –y seguro- invertir en promociones en lugar de hacerlo en publicidad toda vez que, en la primera, existen estadísticas por entero confiables de que los recursos se recuperan de inmediato: incluso existen datos de que, de cada 10 clientes potenciales que una demostradora aborda en el punto de venta, cuando menos tres, y en ocasiones hasta 4, acaban comprando el producto que se les ofrece. Sólo que, como era de esperarse, la bonanza en el renglón de promociones acabó generando un alud de agencias, muchas de ellas de carácter “patito” interesadas en llevarse al menos una parte del pastel. Y ello ha convertido a la actividad en algo por demás competitivo y cada día más difícil de realizar por las razones que enseguida vamos a narrar a nuestros lectores a través de la siguiente entrevista, que hicimos recientemente, con el director de esas de las agencias de promociones, profesional y 100% establecida, y que lleva ya buen tiempo dedicada a este difícil negocio: nos referimos a Gerardo Reyes Guizar, director general del Grupo MPI.

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Marcas, Consumidores y Ciudadanía Empresarial. Por: Jean Domette. (El Publicista 276)

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Desde finales del siglo XX, y especialmente al principio del actual, muchas gentes se han manifestado acerca de un cambio en el sistema de valores y de una marcada pérdida del sentido de la responsabilidad; sobre extraños comportamientos de compra y un notable poco respeto hacia el medio ambiente.
Pero, en el otro lado, están también los que tienen la esperanza de un renacimiento del civismo, de las actitudes positivas para lograr una vida digna respetando a los demás; de concientizar al consumidor sobre contribuir a la construcción de un mundo más justo y mejor.
El público abre cada vez más los ojos y exige conocer las verdaderas estrategias e influencias desarrolladas por las empresas, evaluando la aplicación de lo que se dice y lo que se hace, todo el tiempo, en temas como desarrollo sustentable, la aplicación de la ética empresarial y la ética de los negocios. Definir esta última es difícil, ya que la ética no incluye órdenes, deberes u obligaciones, sino más bien propuestas, puntos de vista y buenos deseos: elementos aceptados que, en general, se enfrentan a juicios someros y subjetivos, dejando, como en nuestro caso, al mismo consumidor la tarea de establecer la selección y aceptar las condiciones acerca del verdadero comportamiento de la empresa.

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La casa productora de animación, Aventuras en el año 5000 está en la mira de quienes buscan hacer un trabajo de calidad y con la tecnología más avanzada. (El Publicista 276 )

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La casa productora de animación, Aventuras en el año 5000 está en la mira de quienes buscan hacer un trabajo de calidad y con la tecnología más avanzada.Los primeros estudios de animación, en México, se enfrentaban con algunas dificultades económicas por los precios incosteables de computadoras y programas de diseño de aquel entonces. A finales de la década de los 60’s, en esta metrópoli, la animación era poco conocida y valorada; la prensa de esa época se refería a la animación como un arte inventado y dominado por los estadounidenses. En aquella época la calidad de la animación no era excelente. Sin embargo, cumplía con el propósito de dar el toque mágico y atractivo a diversos trabajos cinematográficos. Había artistas deseosos de hacer este arte pero, como ya mencionamos anteriormente, no se tenían los medios para solventar las producciones: no había dinero, ni mucho menos verdaderos empresarios, negociadores que buscaran en la iniciativa privada los recursos requeridos para realizar sus propias producciones. En pocas palabras, no había una verdadera visión para ver a la animación como a una industria.
Afortunadamente la tecnología, con el pasar del tiempo, ha evolucionado y una gran cantidad de diseñadores y casas productoras de animación tienen hoy acceso a estas modernas técnicas de trabajo. Y quién mejor que Raúl Gómez Galindo, un veterano experto en diseño gráfico y socio de la casa productora “Aventuras en el año 5000”, para que nos adentre en el mundo mágico de la animación.

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