El chisme de radiopasillo, entre todo el gremio publicitario mexicano, dice que Ana María Olabuenaga es quien está haciendo la creatividad del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto. El chiste es que en la oficina de ella lo niegan.
Cuando yo me enteré, de inmediato llamé a la amiga para confirmar la noticia… pero ella nunca me contestó. En cambio su asistente particular, una señora de nombre Marcia, me respondió de manera muy amable para jurar y perjurar que su jefa no tiene nada que ver con ese candidato. Tanta fue la vehemencia de la santa señora que nos llevó a la sospecha.
Y, preguntando aquí y allá, nos encontramos con otros dos colegas, no con uno, sino con dos, quienes nos dijeron: “por supuesto que sí. Yo he estado ya en varias de las juntas de seguimiento a la campaña de EPN, que se llevan a cabo cada 15 días y la Sra. Olabuenaga se ha sentado a mi lado. La campaña publicitaria, en general, la coordina y la dirige Pedro Torres”, nos dijeron nuestros informantes.
Pero… perdón, perdón: ¿qué no se supone que Pedrín está manejando a Josefina Vázquez Mota, si no de manera preponderante, al menos sí como asesor?
Y que conste que esto no lo decimos nosotros: se ha publicado ya, varias, veces, en el diario 24 Horas de nuestro otro amigo Raymundo Rivapalacio… ¿o sea que Pedro Torres está trabajando para los dos y llenándose de billetes los bolsillos con esa inconfensable movida?
Porque, cualquier publicista mexicano que se precie de profesional, sabe que es por completo anti-ético que uno mismo trabaje para dos productos, marcas o candidatos competidores.
Los comentarios de los medios y los chismosos explicarían entonces muchos yerros en la campaña de JVM, que ya mandaron a la candidata del PAN al tercer sitio de la actual contienda presidencial.
Y los muchos aciertos que está teniendo el PRI, a pesar de tener un candidato más bien mediocre. Porque todos los publicistas, que deveras saben lo suyo en este país, coinciden en señalar los mensajes de Peña Nieto como a los mejores estructurados. Y bueno, si Ana María Olabuenaga no quiere que nos enteremos de su preferencia política, sus razones tendrá.
Lo que sí, creemos, es que Pedro Torres tiene que dar la cara ahorita, ya mismo, y aclarar ante la opinión pública su posición y si es cierto que está sirviendo a dos amos que compiten entre sí. Porque eso, insistimos, hace suponer que está mal aconsejando a la pobre Chepina para que pierda.
Ahora que, vistas las cosas con absoluta frialdad, la verdad es que el PAN se merece eso y más porque no tiene ni a un solo buen publicista entre sus filas: el que su partido haya recurrido, otra vez, a un extranjero como Antonio Solá tiene más que molestos a los publicistas nacionales, quienes no dejan de criticar las burradas de Toñito: eso de producir mensajes negativos como que ya no le está gustando al votante.
O sea que Chepina y su equipo se hunden mientras López Obrador, ese sí, sigue creciendo.