Muy estimado Antonio:
Por este medio me permito comentarte que me causó gran preocupación, molestia y extrañeza el artículo editorial de El Publicista, en su versión electrónica, de fecha 22 de junio, en el que se hacen una serie de comentarios negativos, tanto sobre la ceremonia de premiación del IX Premio Nacional de Mercadotecnia Anáhuac Al Ries a la Marca del Año, como sobre mi persona.
Quiero partir de la idea de que en la Facultad de Comunicación de la Universidad Anáhuac, la cual tengo el honor de dirigir desde hace 20 años, sostenemos la fuerte convicción de que la libertad de expresión es un derecho fundamental de cualquier ser humano, y en especial de los profesionales del periodismo y la comunicación, en las sociedades democráticas. Por lo tanto, reconozco que quien haya escrito dicho artículo estaba en pleno uso de su derecho a expresarse con absoluta libertad. Esto es inobjetable.
Sin embargo, haciendo uso del mismo derecho me permito comentar lo siguiente:
1. Respecto a las categorías premiadas, efectivamente pueden sonar un poco raras, pero lo que sucede es que decidimos cambiarlas año con año, a fin de darles oportunidad a marcas de otras categorías y así evitar repetir algunas como cervezas, refrescos, bancos, etc., en las que infaliblemente los premiados resultarían ser siempre los mismos.
2. En relación al premio otorgado a Tempra, te comento que dicha marca es la número uno en volumen, no en valor. Reconocemos que Cialis es la líder absoluta en valor, no en volumen. El comité decidió premiar volumen porque esto habla de mayor demanda.
3. No nos equivocamos en los nombres de las personas. Conocemos perfectamente a Raúl Camou, Gerardo Reyes y otros directivos de asociaciones profesionales. De hecho, nos confirmaron su asistencia y a última hora lamentablemente no pudieron asistir. Indiscutiblemente, fue una omisión de nuestros conductores el no decir, el nombre de las personas que estaban pasando al frente en representación de los originalmente nombrados. Agradecemos la observación y a futuro lo tomaremos en cuenta.
4. Los premios fueron otorgados con base en la información proporcionada por la agencia Millward Brown México, proveniente de encuestas con consumidores (a lo cual se le dio un valor del 40%) y la opinión de 25 profesores universitarios de diversas universidades, quienes integraron el Jurado Calificador (a la cual se le dio un valor del 60%). Comprenderás que, si de acuerdo a cualquiera de estas dos fuentes Oxxo viene perdiendo importancia entre los consumidores, no podríamos enmendarle la página a ninguna de ellas, especialmente a los miembros del jurado calificador. Sin embargo, el planteamiento que se hace en el artículo de tu revista, con gran superficialidad, se formula como si un grupo de personas irresponsables hubiesen decidido qué marca premiar y cuál no, como fruto de una charla de café, o algo por el estilo.
5. Finalmente, te comento que me sorprendieron los comentarios agresivos y burlones sobre mi persona, hechos con la intención de ofender y no tanto de que yo aprendiera de mis errores, que en última instancia hubiera sido lo deseable.
a. Efectivamente no soy ningún buen orador, ni pretendo serlo. Soy un científico social, educado en la Universidad de Stanford, con experiencia en investigación social e investigación de mercados. Cedo a los políticos el privilegio de dar magníficos discursos, encaminados a persuadir a las masas.
b. Respecto al libro que me recomiendas, lo agradezco, pero en este momento estoy concentrado en estudios de neurociencia aplicados a la conducta del consumidor y comprenderás que no tendría tiempo ni interés alguno en la bibliografía recomendada.
c. A pesar de todo, quisiera sacar algo constructivo, de un artículo encaminado a destruir, golpear y ofender, como lo fue el artículo de referencia. De todo ese cúmulo de comentarios agresivos concluyo que mi exposición resulto confusa y poco clara, al menos para un sector de los asistentes y desde luego que no cumplió con su cometido de explicar claramente la metodología empleada. Seguramente fue así y para futuras ediciones habré de invitar tanto a la gente de Millward Brown, como al Lic. Marcelo Peruggia, Director General de Percano Grupo Corporativo (responsable de la evaluación de las marcas de la Industria Farmacéutica) para que expliquen con toda claridad la metodología. Te confieso que esa la idea original, sin embargo, decidimos que yo hiciera toda la presentación para evitar tener tanta gente al micrófono, porque podría resultar cansado para el público. Ahora comprendo que la decisión no fue muy afortunada.
Como podrás observar, nuestra actitud es de apertura. Somos educadores, formadores de los recursos humanos de este país, no organizadores de eventos (como CIE/OCESA o Televisa o alguna otra empresa que profesionalmente desarrolla dichas actividades), por lo mismo estamos conscientes que tenemos mucho que aprender al respecto.
Creo que no es necesario ofender para entender. Sin embargo, como dije al principio, respeto al 100% el derecho de quien haya escrito el artículo de decir eso y más. Está haciendo uso de un derecho fundamental y qué bueno que lo haga. Ojalá y a futuro fundamente mejor sus argumentos y aprenda a señalar con toda claridad los errores, sin necesidad de insultar y humillar a la gente, más aún, a gente que jamás le ha causado ningún daño.
Esperando tener la oportunidad de saludarte personalmente en algún próximo encuentro del gremio publicitario, te envío un respetuoso saludo.
Atentamente,
Carlos Gómez Palacio