Lupita Alejandre es una dama que sólo me merece respeto y admiración. Yo la conocí, andando en estos quehaceres periodísticos, hace ya algunos años, como eficaz y diligente directora de AMANC, A.C., (Asociación Mexicana de Ayuda a la Niñez con Cáncer, A.C.).
Por lo que me enteré, ahora sí que a la santa señora se le murió un hijo, bastante pequeñín, por falta de atención y orientación en el tratamiento de una leucemia que a la postre se lo llevó a la tumba. Eso, insisto, sucedió hace muchos años.
Pero, de entonces para acá Doña Lupe le ha puesto tales ganas al asunto que, sin temor a equivocarme, yo designaría a AMANC como la mejor institución de beneficencia de este país, (que no es poca cosa).
Pero, palabras textuales, ella se queja de una sola cosa: “de unos años para acá se nos ha dificultado mucho conseguir donativos porque, a donde quiera que vamos, las empresas nos comentan que, como ya le dieron al Teletón, ya agotaron su correspondiente presupuesto del año”.
Ya lo sabíamos: el Teletón se lo lleva todo y deja a otras instituciones, que las hay muchas, sin fondos para sus propósitos altruistas.
En lo personal, considero que tanto TV Azteca como Televisa, han hecho un pésimo manejo del Teletón, que ya parece mucho más un evento 100% comercial que una acción de carácter caritativo.
Porque, claro, no faltan los donantes vivales, que con toda anticipación negocian su óbolo a cambio de que la conductora, (Lucerito, que ya chole), mencione sus marcas, razón social y monto de lo donado.
Y Televisa, lejos de repetirles la frase bíblica “haz el bien sin anunciar de a cómo”, les responde con la mitad de ese dichito: “¿de a cómo no?”. Todo lo cual ha ocasionado que la gente crea cada vez menos y menos en el Teletón y su labor.
Les damos una pizcacha, como se la damos a la Cruz Roja, pero ya no de todo corazón ni por genuino convencimiento… ¡como que el modelo ya se agotó, vamos! Les está pasando lo mismo que a la televisión abierta por metalizados, faltos de tacto y convenencieros.
Para ejemplo, basta un botón: tratando de apagar un berrinche de la Nacha la llevé al show de Gloria Stefan, por cierto bastante chafa y carísimo.
¿Y qué creen? Que a la mitad del show la Sra. Stefan, (que cada día está más gorda), se hizo acompañar por un nutrido grupo de niños en sillas de ruedas, todos beneficiaros del Teletón y nos pidió que les donáramos también en este 09… ¿ustedes creen que es justo que lo obliguen a uno a pagar más de dos mil pesos por un boleto para ver lo que queda de una otrora gran estrella y que todavía lo traten de sablear? Sin comentarios: se pasan y se van hasta la cocina.