Cuando tu, yo o cualquier persona normal, nos cambiamos de casa, querido lector, lo lógico y acostumbrado es que lo hagamos porque contamos ya con otro lugar al cual ir a meter a nuestras viejas y sus tiliches: las mujeres inteligentes no aceptan –ni aflojan nada- con la simple promesa de que se les va a poner casa aparte.
Algo similar está sucediendo entre los industriales del exterior de D.F. y las autoridades de SEDUVI capitaneadas por Felipe “Gengis” Leal, quien pretende que los primeros que quiten sus estructuras “y ya después les diremos donde reinstalarlas”. Se trata de una propuesta tan burda que hasta ofende que le quieran ver a uno la cara de pendejo: de ahí que ningún industrial, tanto de AMPE como de los otros independientes, haya aceptado remover los anuncios que tienen instalados “hasta no saber para donde nos vamos a cambiar”, (lógico). Lo cual no obsta para que, como loquito, el arquitecto Leal se suelte diciendo que la reordenación del caso está ya muy avanzada (¿?) y que incluso diga que va a haber otros ocho Corredores Publicitarios en la ciudad y cuatro Nodos en Santa Fé. Los corredores así designados son: Aquiles Serdán, (¿qué no se supone que ese es el Eje Central Lázaro Cárdenas a la altura del Teatro Blanquita?); los ejes 5, 6, 8 y 10; Av. Montevideo; Prolongación División del Norte y Circuito Interior… con lo cual las cosas vuelven a quedar casi igual que antes, solo que al revés volteadas.

O sea que, insistimos, el Gobierno del DF quiere que todos hagan la tarea menos él y adopta la típica actitud de “ustedes vayan a partirse la madre, yo desde aquí los veo”.
Con lo cual, diga lo que diga el GDF, la situación sigue atorada y sin visos de solución. Mientras que algunas empresas, como GENEMEX, por ejemplo, están dejando de vender un millón de pesos al mes por los anuncios que se retiraron de la Glorieta de Insurgentes.
Así las cosas, sin poder resolver todavía el primero, Felipe dice que ya tiene el diseño, de otros 4 nodos en Santa Fé, (ojo al diagrama), al que ha incorporado la figura de “prismas triangulares” de 2.4 X 7.2 m., (base por altura). Con lo cual se viene a confirmar el viejo refrán de que hay que meterlo parado, (¡no piensen mal vulgares cochambrosos!).
Moraleja: este arroz ya se quemó. Y no por culpa de la IP, sino por la pachorra e ingenuidad del Gobierno. ¿Qué podemos esperar si se aventaron la puntada de vender la calle de Rébsamen en 18.4 millones de pesos?