Primero fue la pérdida de audiencia, que sigue en caída libre, y que Televisa no ha podido superar y que los tiene al borde de la quiebra. Luego apareció Carmen Aristegui con los Televisa Leaks, que los puso a parir chayotes y que los coloca y exhibe como extorsionadores.
Para colmo, el domingo 26/05/25, jugando en su propia casa, el América perdió el campeonato frente al Toluca, quien le ganó al equipo de Emilio Azcárraga de forma incuestionable: de nada le valieron las influencias y sus millones al equipo americanista.
Y otro colmo: la empresa ya anunció el inminente estreno de la tercera edición de La Casa de Los Famosos, el insulto descarado al intelecto de la audiencia.
Parafraseando al filósofo de cuyo nombre no quiero acordarme, los pueblos tienen la televisión que se merecen: nosotros tenemos la culpa por sintonizar al Canal de las Estrellas.
Y repito: cómo es posible que, viendo tanto desastre y que Televisa ya no tiene auditorio y el que le queda está en la categoría de “arrastrados por la necesidad”, existan aún agencias de medios que les contratan publicidad… ¿qué están comprando esos señores… no sienten ser cómplices del engaño?







