Invitado por el Consejo de la Comunicación, a fines de mayo asistimos al Club de Banqueros de la CDMX para presenciar la entrega de los trofeos correspondientes al Premio Nacional de la Calidad 2026.
Y mucho me sorprendió que nuestro amigo Raúl Camou de ISA Corporativo, pasara a recibir uno de esos reconocimientos, en específico el correspondiente a las empresas medianas, en la categoría turismo. Así es que me puse a investigar y mis pesquisas me llevaron hasta Hugo César Camou, presidente y director general de Seamore, la empresa ganadora ya aludida, con quien platiqué y me dijo lo siguiente:
“Hace 20 años, en el 2006, ISA decidió diversificarse y abrió un resort vacacional, en Cozumel, Quintana Roo, al que puso de nombre Isla Pasión. Se trata de un paraje bastante sui-géneris porque se localiza en una de las puntas geográficas de Cozumel; un lugar que, dependiendo de la marea, a ciertas horas del día es una península y a otras, cuando el agua sube, se transforma en una islita. Todo en medio del paradisiaco clima que rodea al Mundo Maya.
Así que, poniéndole mucha creatividad al asunto, decidimos hacer de Isla Pasión un club de playa para los pasajeros de los cruceros que a diario llegan a Cozumel, para utilizar esa isla como a uno de sus atractivos destinos: nosotros recibimos a los turistas y los llevamos, de la Isla Cozumel, a Isla Pasión para que pasen ahí un día en una de las playas más hermosas y acogedoras del Caribe.
Y al final del día los regresamos a sus barcos para que continúen con sus cruceros. La fórmula nos ha resultado muy exitosa ya que, así, recibimos más de cien mil visitantes al año. Pero la cosa no para ahí ya que en el resto del día y noche, rentamos Isla Pasión para bodas, convenciones y otro tipo de eventos privados, que nos son muy solicitados. La idea nos ha funcionado tan bien que, hace 10 años, en el 2016, expandimos nuestras operaciones a otros dos destinos, esta vez a Los Cabos y a Valle de Guadalupe, en Ensenada, ambos en Baja California.
En Los Cabos tenemos un restaurante gourmet, de nombre Metate Cabo y en Valle de Guadalupe, en Ensenada, tenemos un hotel, que también cuenta con restaurante, de nombre Oeno, que quiere decir vid. Y en ambos complejos nos ha ido bastante bien: incluso contamos ya con un viñedo propio, en el que criamos nuestra propia selección de vino, al que bautizamos con el nombre de I Petra.
Nuestra experiencia en Isla Pasión nos enseñó que no basta con tener el establecimiento tal cual sino que, además, hay que dotar a cada sitio de otros atractivos, a cual más de originales y únicos. Así, en Valle de Guadalupe, contamos con una canaleta de gambusinos, en la que el turista, conforme a la histórica fiebre de oro que se dio hace siglos en California, puede colar su propia arena de entre las piedras de río, a fin de encontrar sus ‘piedras preciosas’ con las que, después, puede fabricarse anillos, dijes, pendientes y otras joyas muy apreciadas como recuerdo.
Esta actividad, a todas luces única, es una de las preferidas por los turistas de la zona. Pero la cosa no termina ahí ya que, para aquellos que así lo prefieran, tenemos inmersiones con escafandra semi-autónoma en las aguas del Mar de Cortés que, como sabemos, es ‘el acuario del mundo’.
Por lo que respecta a nuestro Hotel Oeno, en Valle de Guadalupe, aparte del recorrido por los viñedos y la cata en la que se incluye nuestro propio vino de casa, le ofrecemos a los huéspedes un avistamiento de estrellas: el cielo de la península de Baja California es uno de los mejores del mundo para una actividad de ese tipo. Y nosotros mejoramos la experiencia con la guía de un astrónomo, auxiliado con uno de los mejores telescopios que existen, que permite ver los cielos no solo en toda su amplitud sino, también, a profundidad.
Mis 300 colaboradores y yo estamos muy entusiasmados y satisfechos con todo lo que hacemos y esperamos seguir innovando cada día más y más. Eso es lo que nos mantiene felices”, concluye Hugo César Camou.
Y nosotros terminamos nuestra entrevista más que convencidos de la razón porqué Seamore gana tantos reconocimientos… ¡felicidades!



Mis 300 colaboradores y yo estamos muy entusiasmados y satisfechos con todo lo que hacemos y esperamos seguir innovando cada día más y más. Eso es lo que nos mantiene felices”, concluye Hugo César Camou.
Y nosotros terminamos nuestra entrevista más que convencidos de la razón porqué Seamore gana tantos reconocimientos… ¡felicidades!




