No eres tú, puede ser la sed: la deshidratación también eleva el estrés.
Vivir con prisa, dormir poco, atravesar el tráfico, resolver pendientes laborales y hacer frente a preocupaciones económicas o familiares se ha vuelto parte de la rutina de millones de mexicanos. El estrés parece inagotable y se ha descubierto que existe un factor adicional que afecta más de lo que se pensaba: el consumo de agua.…


