Hubo un tiempo en que, cada que llegaban las fiestas navideñas, los fabricantes de bebidas alcohólicas usaban los medios masivos para enviar a la ciudadanía diversos mensajes sobre los beneficios del consumo moderado de esos elixires. Y la gente se los agradecía porque hablar así era por el bien de todos.
Algo similar debía haberse hecho ahora: yo no sé a quién se el ocurrió la mariguanada de “ir al Ángel a celebrar” con todo lo que ello conlleva, en un país de vándalos como el nuestro, en donde la gente no pierde la oportunidad para echar la casa por la ventana y disfrutar de la mexicana alegría, (que por cierto, es una frase publicitaria, me parece que fue de una cerveza).
Lo que sí recuerdo muy bien es que la campaña del consumo moderado de alcohol lo hacía Casa Cuervo a través de Carlos Arouesty, uno de los más grandes publicistas mexicanos del siglo pasado.
Con esta falta de comunicación, el gobierno capitalino de la 4T deja ver, una vez más, su absoluta falta de educación en todos sentidos: si la campaña de “La pelota vuelve a casa” fue la más creativa y de mejor estrategia en el Mundial, sus creativos la echaron a perder con unos desarrollos tan pobres y obvios que solo a ellos se le pudo ocurrir.
Si Clara Brugada hubiera jugado al menos una cascarita, fácil, habría perdido por goliza de 10 a cero. No se puede tener honor si no se tiene palabra: la señora se la pasó saliéndose por la tangente cada vez que alguien le reclamaba por las obras que tanto prometió y que no pudo cumplir… ¡todo lo dejó a medias! Y eso, en el S.T.C. Metro significa escaleras eléctricas fuera de servicio, cada una de ellas de 30 escalones en promedio, (porque las hay hasta de cien).
No me queda terminar esta nota más que con la misma exhortación que Ana María Olabuenaga y Diego Fernández de Ceballos: por favor, querido y sufrido público, no deje de votar en contra de Morena… ¡pero vota! y dile a tus amigos que hagan lo mismo.








