Cuando estaba por terminar el 2025, todos los diarios del país se dieron vuelo publicando que Fitch Ratings volvió a reducir (otra vez), la nota crediticia de Televisa con lo que, perdón por decirlo, sus bonos son ya poco menos que basura.
Fitch argumentó su calificación en la continua pérdida de suscriptores en los canales de paga de la empresa y en que dicha modalidad de negocio va a la baja en todo el mundo: de seguir así se espera que un día de estos SKY y otros canales de paga desaparezcan de las pantallas de todos los hogares en donde aún están: Netflix y otros vinieron a partirles la madre.
Si a lo anterior sumamos que los canales abiertos de Televisa ya no los ve casi nadie, que todos los días pierden auditorio y que el poco que les queda pertenece a la categoría de atrapados por la necesidad, a uno no le queda más que preguntarse… ¿pues de qué vive ahora Televisa?
Una posible respuesta, porque hay muchas, es de la complicidad de algunas agencias de medios, quienes insisten en seguir contratando la inmunda programación de los canales abiertos de Televisa a sabiendas que nadie los va a ver, a cambio de una jugosa comisión, a todas luces inmerecidas.
¿Y qué va a pasar?
En vía de mientras, lo más sabio es ir tomando nuestras precauciones y volver a revisar, por enésima ocasión, las estrategias de medios que les recomendamos a nuestros clientes: porque la vida sigue y las marcas tienen que continuar existiendo y cumpliendo con sus cuotas de ventas.








