Ya hemos señalado en repetidas ocasiones que, en cuestión de futbol, México tiene mucho que presumir: en el Mundial de 1986 fue la primera vez que las grandes marcas tomaron conciencia de cuán conveniente les era adquirir presencia durante esos partidos y le echaron toda la carne al asador. Y las audiencias masivas no se hicieron del rogar.
En ese marco competitivo, a la distancia del tiempo podemos afirmar que, en publicidad, ese Campeonato lo ganó Carta Blanca, con su comercial de la Chiquitibum, que creara Agustín Corona y filmó la Casa Productora El Coyote, tuvo tanto impacto que materialmente borró del mapa a todos los demás, incluyendo a Coca-Cola que filmó sus comerciales del caso con Hugo Sánchez.
Y, con la plaza ya vendida ante los encantos de la Chiquitibum, a Carta Blanca solo le bastó con repetir su comercial una y otra vez: lástima que después la marca no supo administrar tanto éxito.
Bueno, sí está sabiendo porque hace solo unos días se recibió en esta oficina un paquete de Carta Blanca conteniendo un invaluable regalo para este reportero: la camiseta conmemorativa, con el N°86, de color blanco y con el logotipo impreso al frente… ¡está creativísima!
Chéquen ustedes, queridos lectores, qué bien me veo.







