Es claro que, cada 4 años, en cada Mundial, las grandes marcas se disputan el favor del público a través de la publicidad: recordemos cómo Pepsi le comió el mandado a Coca-Cola con una campaña de “Las grandes fachadas”. Y luego, en 1986, Carta Blanca ganó el Campeonato con un spot de “La chiquitibum”, que ganó toda la calle… tan solo para que luego la marca no supiera aprovecharlo.
Con esos antecedentes ahora llega el Mundial 2026 en el que, en México, en Norteamérica y en el mundo, competirán infinidad de marcas, siendo en nuestro país dos principales: Corona y Modelo. (Me van ustedes a perdonar, pero yo no creo que Tecate sea competencia. Y Carta Blanca, menos).
El que gane el primer balón lleva ventaja. Y Corona ya la obtuvo: AB InBev, su casa matriz, es la patrocinadora oficial en todo el mundo. Y dado que cada vez menos gente ve la TV, la marca ya se fue sobre las calles con anuncios, en estructuras y muros, que se empezaron a colocar a principios de este marzo.
La principal arteria de exhibición ha sido la Calzada de Tlalpan. El meollo del asunto es que los mensajes están, más que mediocres, malos. Lucen demasiado texto, los modelos siempre son los mismos.
Ahora que hay que entender que la estrategia es la correcta: dado que en EU y Canadá no existe el fervor por el fútbol que aquí se tiene, desde ya podemos anticipar que en México el ambiente va a ser de gran fiesta. Sobre todo porque ya van tres veces que se hace aquí una fiesta así.
Entonces… ¿por qué Corona no se lanza a decirlo en lugar de insinuarlo? Otra vez: porque la gente que está a lado del anunciante le da miedo decirlo. No tiene experiencia: no sabe hacer campañas para medios de vía pública.
Eso lo vemos con los textos tan largos. Y con el morfotipo que intentan hacer para el Mundial 26 y que más bien parece una cerradura. Un morfotipo que solo añade confusión a toda la campaña.
Que nadie se mueva de sus asientos: seguimos mañana porque la cosa está que arde.







