El Día del Maestro ha traído a mi memoria a todos aquellos que tanta presencia tuvieron conmigo y me enseñaron a vivir como a una persona decente. Porque eso ha sido lo más importante que he hecho en la vida: el ser alguien de provecho. Y, de entre todos ellos, que a mí me parece que fueron muchos, destaca el Dr. Jean Domette. Aclarando que era doctor en sociología: tal vez por eso su conversación era tan rica. Agradable y llena de anécdotas.
Yo lo conocí en la Escuela Técnica de Publicidad, a finales de la década de los setenta del siglo pasado y desde entonces nunca dejó de admirarme por todo lo que sabía. Porque Jean Domette era un maestro del que se podía aprender de forma permanente: no era necesario estar en el salón de clases para recibir sus enseñanzas.
Al respecto, recuerdo un buen día, en el que lo acompañé al supermercado, él me dijo:
– “Mira Toño. si eres inteligente te puedes enterar de cómo está el mercado de tal o cual categoría con solo ver el anaquel correspondiente en la tienda de autoservicio. De manera invariable el líder, que es el que más se vende, ocupa mayor espacio y tiene un lugar preferencial (a la altura de los ojos), con el propósito de que los clientes lo encuentren más fácil y rápido: la tienda es, a final de cuentas, un negocio al que le interesan las ventas más que nada”.- me dijo mi ticher.
Y bueno, yo aprendí: eso y mucho más, durante los más de 60 años que tuve la suerte de tratarlo. Y ya que estoy en eso, creo justo y necesario hablar también de los demás maestros que tuve en la ETP y que ahora ya han fallecido.
Empecemos por el genial Fernando Flores Fregoso (a) “Fiorelo”, quien era un genio y podía hablar de todo… ¡y hablaba hasta por lo codos! Él nos impartió la materia de Publicidad Exterior, que hasta la fecha me sigue sirviendo. Fernando vestía como un fifí de la película “Panamá”, sombrero incluido. Eso y su sapiencia lo hacía muy popular entre las damas y él se dejaba querer.
Otro maestro-galán que tuve en la ETP fue Paco Montero: quien incluso se casó con una compañera cuyo nombre no cito por respeto. Ya que el tema viene a colación, cabe mencionar a nuestro magnífico maestro de Mercadotecnia, Armando Piñón: él nos dio clases durante dos años y nos dejó con más filo que un hacha en esa materia. Con él, compartí una novia de quien después me enteré que andaba con los dos al mismo tiempo: con él en las mañanas y conmigo por las tardes. Con esos horarios, yo me la llevaba al café en el turno vespertino a pasar un buen rato y ya después nos íbamos a clase.
Yo creo que lo mejor que tuvo la ETP fue que supo aprovechar el momento para dotar a la publicidad mexicana de los profesionistas que esos tiempos necesitaba para armar una de las mejores épocas en su historia: si hicimos tanto y se logró tanto eso hay que reconocerlo, en mucho, a nuestros maestros.
Y ya que estoy en esto, vaya desde aquí aplausos y reconocimientos por los maestros, de aquella época de campeones, que aún viven: Rosita Rodríguez, Jesús Cuevas y Eduardo de los Heros. Y terminando con Francisco Javier Sánchez Campuzano, quien fue también director de la ETP… ¡era magnífico! Él, Javier es hoy en día director del Grupo 7, una importante empresa de medios… ¡de ese tamaño fueron nuestros maestros!
No quisiera terminar esta nota sin lanzar una pregunta a mis lectores: ¿alguien sabe qué fue del Maestro Miguel Conde, que daba sociología y fue también de la ETP… ¡era un grande!







