El viernes 25/07/2025, (una fecha cabalística), falleció nuestro queridísimo amigo Fernando Viramontes, cuyo nombre real era Fernando Pérez Viramontes. Le dio un infarto fulminante en plena vía pública y ahí quedó. Murió en la calle que a él tanto le gustaba porque, como a todo buen creativo, la vía pública le parecía de las ideas que después él aplicaba en su oficio diario como productor de contenidos audiovisuales. Fue de los mejores porque amaba lo que hacía. Y debo confesar que yo nunca le pregunté su edad.
No lo hice porque, por su conducta, yo siempre lo considere un chamaco: hablaba hasta por lo codos, movía las manos y gesticulaba para todo. Así fue como me platicó que, su primer trabajo en esto, lo consiguió construyendo una máquina para hacer pompas de jabón a partir de una bomba de bicicleta. Se lo encargó Enrique Gilbert, a quien le pareció excesivamente caro lo que habría que pagar si se traía desde Hollywood un equipo ex profeso.
En cambio, lo que se le pagó a Fernando Viramontes fueron unos cuantos pesos.
Pero eso le abrió al creativo las puertas de las productoras y agencias en las que hizo las mil y unas maravillas que terminaron por convertirlo en leyenda. Fue el productor de cabeza de la familia Hernández y manejaba para Fernando Hernández, el primer Bolt que hubo en México: una máquina de varias toneladas de peso con las que Viramontes hizo maravillas.
Ahora el amigo se ha ido: estoy seguro de que se fue al cielo para empezar a organizar todos los preparativos que permitirán hacer un gran reventón, allá, cuando nosotros, el resto de sus amigos, le alcancemos.








