No deja de ser una burla del destino que el actual Secretario de Educación, el encargado de que la niñez mexicana guarde una cierta dieta para ya no engordar, se llama Mario Delgado. ¿Cómo que delgado? si al señor se le nota hasta de lejitos la panza de burócrata. A él le ha tocado avalar la presente campaña de “Escuelas saludables YA”, creada por la Alianza por la Salud Alimentaria, a la que el Gobierno de Doña Claudia ha recurrido buscando que todos los mexicanos, sobre todo los escuincles, bajen algunos kilitos. Y, que, de entrada, ya no está funcionando porque ahora son los propios infantes (“vivillos desde chiquillos”), quienes les están vendiendo a sus compañeritos: papas, pastelillos, gaseosas y demás tentadoras golosinas.
Y es que ya lo hemos dicho aquí mismo: a la 4T siempre le ha resultado más fácil echarle la culpa a alguien más, que entrarle a tratar de solucionar cualquier problema. Se trata, ahora, de educar a toda la familia, en donde papá, mamá, hermanos y hasta abuelos están gordos, en lugar de “prohibir” algo que no ha funcionado desde hace, yo creo, más de medio siglo.
¿Ustedes creen, queridos lectores, que el gobierno morenista va a poder hacer una campaña eficaz contra la obesidad cuando no ha logrado hacer algo similar a favor del Tren Maya?
Ahora sí que los hechos hablan.








