Del escritorio de: Miriam Reséndiz Canales.
Era un domingo de febrero de 2011, llamé al primero de la lista que mi padre me había dado para dar la noticia cuando el momento llegara.
Jean, con alegría me contestó: ¿Cómo estás? Mi querida Lic. Reséndiz,
- Pues atolondrada, Juanito mi padre, ha partido de este mundo, dije con voz serena.
- Jean me respondió: ¿Cómo? Hay personas que no deberían irse nunca y se le cerró la garganta.
Otro domingo, pero de abril de 2025, respondo la llamada de Pierre, su hijo, para darme la noticia, que casi presentía, sentí lo mismo: hay personas que no deberían irse nunca. Aún que suene a una frase muy trillada, las personas valiosas en nuestra vida, nunca se van mientras las recordemos y que a través del tiempo siga existiendo alguien quien nos traiga a su presente.
Al llegar a la funeraria, la primera cara que vi, fue la de Irma, su hija, la abracé, me abrazó, nos abrazamos por largo rato y me dijo al oído: <<ya están juntos y platicando>> Mi padre había nacido en 1919 y Jean en 1929.
Jean Domette & Juan Reséndiz tuvieron una larga y profunda amistad, que ahora mismo no sé con precisión cuándo comenzó, sólo que pudo haber sido en la década de los 60´s mucho antes que yo viniera a este mundo.
Supe por ellos que hicieron muchas cosas juntos, entre esas; un memorable, viaje a Corea del Sur que mi padre como enlace para LATAM de PRSA (Public Relations Society of America), le había encomendado organizar e invitar a un notable PR de México y quién mejor que Jean. Luego mi padre, creó el apartado de San Andrés Tuxtla del Seminario de Cultura Mexicana, del cual Jean fue su presidente, hicieron algunos libros en colaboración y muchísimas actividades más a lo largo de ese gran camino compartido.
En ese inter, aparecí en este mundo y desde muy temprana edad tuve contacto con Jean, quien siempre fue muy generoso conmigo sobre todo sabiendo que yo estaba abriendo sola mi camino en la vida.

Uno de esos gestos fue, cuando a mis 26 siendo ya la directora comercial de una importante revista de circulación panregional, fui llamada a una entrevista de trabajo, en otro grupo editorial más grande, le había platicado que ya había ido 3 veces a entrevistas y exámenes, él me dijo: <<serían muy tontos si no te contratan>> efectivamente así lo hicieron. Tiempo después me llamó a su oficina, un alto ejecutivo y me mostró una carta de felicitación por haberme contratado, estaba firmada por Jean Domette, me dió mucha emoción sobre todo porque el ejecutivo dijo que era la primera vez que les llegaba una carta de esa naturaleza.
Lo invite a comer en agradecimiento y cuando le dije que nos viéramos en el restaurante, dijo que no, él pasaría por mi pues una Reséndiz casi Domette debía ser tratada así.
Más tarde, en 2015 me acompañó en el terrible trance de mi separación.
Poco después le apoyé en organizar un evento para exponer y vender algunos de los cuadros de la obra de su querida esposa Irma. En 2016 fungí como asistente y también su alumna en un diplomado de Marketing en la Universidad de las Américas. Aprendí mucho, admiré más, lo que sabía del mundo de las marcas mexicanas y del mundo, reímos lloramos, platicamos, compartimos libros, chistes, tantas comidas, desayunos, eventos en los que coincidimos, con amigos en común como el gran Toño Delius, recuerdos con mi padre, en fin, un importante tramo de nuestras vidas. Lo único que nos distanció un poco, fue la horrible pandemia, que a nadie dejo ileso.
Por eso puedo decir con mucho conocimiento y mayor sentimiento, lo mucho que Jean significa en mi vida, su huella ha sido honda, significativa, como pocas.
Ha casi 2 meses de su partida, sigo sintiendo que no debió irse…
CDMX a 22 de mayo de 2025.








