Todos estamos de acuerdo en que, desde el punto de vista publicitario, la fotografía de un bebé más célebre en el mundo es la del Niño Gerber, rubio y mofletudo, que durante casi un siglo engalanó los anuncios y los empaques de esa marca. Pero… ¿cuál podría ser el equivalente en la publicidad mexicana?
Si me permiten proponer a un candidato, yo sugiero al niño que por más de 4 décadas apareció en la caja-empaque de la frazada infantil marca Baby Mink. Fue un producto tan exitoso durante la segunda mitad del siglo XX que, en cierto momento de su historia, se vendían tantas cobijitas de esa marca como bebés nacían en este país: parafraseando a la sabiduría popular “cada niño trae su cobija”.
Yo conocí en ese entonces al actor principal: se llamaba Pepito y era orgullosamente poblano. La foto, tan memorable como todas las que él ha tomado, la hizo John O’Leary, profesional de la lente de origen tejano y nacionalizado mexicano, de manera precisa en Cholula, Puebla, en donde lleva residiendo ya casi medio siglo.
Nuestro amigo nació en Texas y allá mismo estudió fotografía profesional. Al terminar sus estudios fue invitado por la Universidad de Las Américas a trasladarse a Cholula para impartir ahí la cátedra de fotografía, cosa que él hizo alternando las aulas con el freelance de producción cinematográfica.

Pronto, el Sr. O’Leary adquirió gran fama entre sus colegas de Hollywood que a cada rato solicitaban sus servicios en multitud de proyectos chicos, medianos y grandes. Así, él fue productor de “Gringo Viejo”, su producción que se rodó en México y que no ganó el Oscar solo porque le faltó más argumento, porque la producción a cargo de O’Leary fue impecable.
Todos los publicistas chilangos de cierta experiencia hemos colaborado al menos una vez en nuestras vidas profesionales con John O’Leary con magníficos resultados. De ahí que nos haya dado mucho gusto enterarnos que, dentro del marco de la 26a edición del Encuentro Nacional de Fototecas le fuera otorgada a él y a Maritza López la Medalla al Mérito Fotográfico 2025.

Aficionado de hueso colorado a la lucha libre O’Leary comenta: “Mi obra revela al alma de los pueblos, espacios y tradiciones que han existido por milenios por lo que espero dejar a las próximas generaciones un legado visual del pasado que a mí me tocó vivir”.
Por su parte Maritza López, célebre por haber sido la fotógrafa de los calendarios de Gloria Trevi, comentó “me siento como ganando el Oscar”.







