Los socios de la entonces Asociación Nacional de la Publicidad, cayeron en cuenta que sería muy conveniente festejar en grande los 80 años de existencia de esa institución, a celebrarse en 1998. Y, entre otros festejos, a Francioli Vázquez, Heriberto Hatch y Silvia Sánchez Alcántara, se les ocurrió publicar un libro conmemorativo.

Y se encomendó al maestro Hisi Pedroza y al Vocal de Cultura en funciones, el artista Tomás González, mejor conocido por su alias como Tomás Gondi y por ser un magnífico pintor de caballete. Fue así como conocí a Tomás. Yo calculo que en aquel entonces él debe de haber andado por los 60 años de edad y recién había regresado de Europa, en donde vivió varios años: fue entonces cuando se hizo un magnífico copista, el mejor que yo he conocido, de arte sacro de aquellas latitudes. Él decía que, cuando regresó, se anotó a la ANP para relacionarse más rápido con la sociedad mexicana. Y le funcionó porque, cuando se hizo cargo de la edición del libro de aniversario, nos conoció a todos.

Con el entusiasmo que le era característico, Tomás contrató a un equipo de 3 ó 4 investigadores quienes averiguaron infinidad de información… que después ya no se supo compaginar. Porque, en un determinado momento, nos sentimos perdidos en un laberinto: cada tema, (por ejemplo la televisión), nos llevaba a muchos otros más, a cientos de caminos, todos muy interesantes y no sabíamos con cuál seguir.

Zapatero a tus zapatos
Fue entonces cuando Tomás recomendó contratar a un profesional con experiencia en investigación y redacción. Y fue otro socio, el amigo Ray Goyenechea quien nos llevó a la empresa Medios y Enteros, cuyo director general Enrique Chao se lució y nos entregó un libro magnífico.

Más de 20 años después de esa epopeya, el pasado jueves 07 de mayo de 2026, falleció Tomás Gondi. Por supuesto que la noticia me entristece, pero también me da mucho gusto que el nombre del Sr. Gondi aparezca consignado entre los responsables de tan magnífico documento: nuestro amigo se merecía ese honor.
Descanse en paz.








