Sin duda alguna, el gran ganador absoluto en los recientes Leones de Cannes 2026 fue la asociación civil venezolana 600K Network, que encargó a su agencia creativa Rainbow Lobster un trabajo que tuvo nada que ver con publicidad, pero sí mucho con creatividad. Este último nombre significa Langosta Arcoíris y se trata de un colectivo creativo fundado hace un tiempo por nuestro amigo Sebastián Arrechedera (a) “El Pana”, de larga trayectoria creativa en México. Él es oriundo de la patria de Simón Bolívar y el apodo de “El Pana” él mismo se lo puso ya que, en Venezuela, “pana” significa amigo o camarada.
Y es en plática con El Publicista, como “El Pana” nos explica el porqué del extraño nombre de su agencia.
“La langosta es un animal que simboliza la incomodidad como estilo de vida: para que ella sobreviva, (y crezca), debe arriesgarse a salir del caparazón que la protege. Ello la pone en riesgo con los otros depredadores marinos, pero le trae, como recompensa, una versión más grande y mejor de sí misma. Esa es nuestra filosofía; creemos en la incomodidad y sabemos que el confort es el enemigo.
El arcoíris representa la diversidad de los librepensadores que componen a nuestro colectivo, gente con diversas preferencias, creencias y puntos de vista, en los que se basa la riqueza de nuestro trabajo. Nos apoyamos en la diversidad.
El Comando con Venezuela fue –y es- una coalición de partidos que se juntó para llevar a cabo una serie de acciones en el marco de las elecciones que hubo en ese país en el 2024”, nos explica el amigo y continúa:
“Durante 25 años, el Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano estuvo cien por ciento controlado por el régimen Chavista, que todos conocemos que era una dictadura. Así, cada vez que la oposición ganaba una elección, el CNE lo negaba y no había modo de rebatirle porque ellos manejaban las urnas con los votos… solo que, en las elecciones del 2024 se descubrió algo que el régimen no había previsto por ignorancia: desde 2021 cada acta electoral se conformaba trayendo impreso el documento oficial que contenía un código QR con los resultados reales de cada mesa de votación. La dictadura lo había colocado ahí sin imaginar que alguien pudiera capturar esa información en 30,026 sellos de forma simultánea.
Descifrar ese código, entender qué significaba cada dato, dentro del stream separado por comas, llevó años de trabajo clandestino. Comando con Venezuela desarrolló una app que permitía fotografiar el mencionado QR o cargar una foto tomada con cualquier teléfono. Más de seiscientos mil ciudadanos fueron entrenados en secreto en casas, sótanos, atrios de iglesias y otros lugares para convertirse en verificadores del voto. Sin presupuesto y poniendo en riesgo su libertad.
En zonas sin conectividad la transmisión funcionaba por mensaje de texto. Donde no había corriente, había generadores. En donde no había señal había puntos de transmisión Starlink.
100 módulos técnicos, clandestinos, operaron por completo fuera de la infraestructura del estado. La noche de la elección, la dictadura anunció su triunfo, como siempre. Solo que, a esa misma hora, 600K Network ya había capturado los resultados en el 40% de las urnas. A las 24 horas, ya se tenía al 73% y a las 48 horas se alcanzó al 85.18% del universo. Y se obtuvo un margen, verificado, de más de 4 millones de votos a favor del candidato de la oposición Edmundo González Urrutia.
La Associated Press decodificó de manera independiente 24 mil imágenes de QR en 49 países y tabuló 10.26 millones de votos. El Carter Center certificó los resultados. Y el Washington Post los confirmó. La ONU estuvo de acuerdo al igual que la OEA. 49 países exigieron transparencia.
En octubre de 2025, el Premio Nobel de la Paz le fue otorgado a María Corina Machado por la movilización ciudadana pacífica que produjo ese registro verificado. La mejor evidencia de que el sistema funcionó fue que en mayo de 2025 la dictadura eliminó ese QR de las actas oficiales.
Rainbow Lobster no diseñó el sistema. Nos sentamos con los que lo hicieron posible y armamos el caso para presentarlo en Los Leones de Cannes con la convicción de que, si ganaba, iba a seguir llevando la historia hacia donde debe ser escuchada”, concluye El Pana.
Como ya es sabido, el caso fue el ganador absoluto en Cannes 2026: de entrada obtuvo el Gran Premio del Año en ese festival. Más otros dos Leones de Oro y un León de Titanio, que es el premio en el que todos los ganadores compiten entre sí.
Y nos despedimos del amigo con la pregunta de siempre:
-¿Hay algo más que desees agregar?-
“El primer día de premiación invité a todos los venezolanos que estaban en Cannes a subirse al escenario con nosotros, porque este no era un premio de un grupo de personas sino de millones de venezolanos. Dos horas después ocurrió el terremoto. Al día siguiente, todos esos venezolanos nos reunimos a pensar cómo podíamos ayudar desde ahí mismo. De esa conversación salió un QR que estuvo en varios puntos del festival, y le pedimos a Cannes Lions que hiciera un llamado a la acción para que los asistentes contribuyeran con Venezuela. El segundo día de premiación subimos solo dos personas al escenario, vestidos de luto, sin celebrar. Recordando lo que había pasado horas antes.
Soy venezolano. Mi familia tiene tres generaciones consecutivas de exilio por violencia política. Cuando 600,000 venezolanos arriesgaron su libertad para defender un voto, yo sabía exactamente de qué tamaño era ese acto. Poder documentarlo y llevarlo al mundo fue un privilegio que no tiene nada que ver con un trofeo”.








