¿Qué vamos a hacer?
Lo bueno de las vacaciones de fin de año, es que tiene uno tiempo de hacer las cosas y saborearlas con toda calma.
Fue así como justo el 21 de diciembre pasado que me vine a encontrar en la Sección Editorial de Reforma con una nota del maestro Enrique Krauze titulada “Una vida de película”, en la que se hace referencia a ese grande (valga la redundancia) de la publicidad mexicana que es Augusto Elías Paullada, de quien se dice que ya debe andar cumpliendo 100 años de edad. O que ya los cumplió por estos días: nació en 1926, si bien la nota no precisa la fecha exacta. El autor habla en general de la vida del Sr. Elías, de su gusto por la lectura, la ópera y el teatro. Y de su pasión por los deportes, quien lo llevó a trabajar un tiempo como portero titular del equipo León.
Toca a nosotros, como la revista decana de esta profesión, destacar la brillante vida profesional que ha llevado Don Augusto, misma que inició en 1954 y que como su mismo protagonista describe “ha sido una historia de amor con la publicidad”.
Hasta donde nosotros sabemos, el joven Augusto Elías se inició en la agencia de su padre, del mismo nombre, luego se separó un tiempo (en el que le fue bastante bien), luego regresó a hacerse cargo de la primera debido a la muerte de su progenitor. Y de ahí p´al real. Poco amigo de los reflectores el Sr. Elías casi no brinda entrevistas: la mejor de ella que yo conozco, apareció en el libro de “La Historia de la TV en México” de la Sra. Laura Castellot. En ella, el publicista narra cómo fueron sus principios como productor de TV, en el edificio de la Lotería Nacional, en un foro a desnivel, donde se produjeron juegos como “El gran premio de los 64 mil”, “Teatro Fantástico”, “El Teatro de Ángel Garaza” y la “Telecomedia de Manolo Fábregas”.
Algo que poco se sabe de Augusto Elías es que durante un tiempo fue socio de Vendor, en esa empresa de anuncios exteriores. Asimismo, editó con mucho éxito la revista “Confidencias” para los corazones solitarios.
Quien esto escribe recuerda en especial tres (3) magnificas campañas realizadas por Augusto Elías y su gente desde sus oficinas en la calle de Niza en la Zona Rosa de la CDMX: la del lanzamiento de Suburbia, tienda departamental del ropa, la del aditivo Bardahl con el personaje de “Carrazo” y, sobre todo, la del reposicionamiento de Bancomer, como “Un banco con ideas modernas”, que tuvo tanto éxito que incluso llevó a esa institución al liderazgo del mercado y lo convirtió en el muy apetecible socio de la española BBVA. Otro punto que conviene destacar al respecto es que dicha campaña de Bancomer fue realizada por la dupla de Carlos Arouesty y Carlos Loftus, dos de los mejores creativos de México en el siglo XX y que después nunca volvieron a trabajar juntos: el haberlos conjuntado durante tan prolífica temporada, es otro gran logro que hay que reconocerle a Don Augusto Elías.
Pero volviendo a la nota de Enrique Krauze éste describe al Sr. Elías como alguien que nunca ha visto fuera de sí, ni entregado al entusiasmo desbordado ni al relajo: alguien que disfruta de sus triunfos, pero sin vanagloria y quien dice respecto a su vida: “ha sido formidable vivir esta película”.
Como revista decana de la publicidad mexicana actual, El Publicista considera conveniente llamar la atención del gremio hacia tan transcendental cumpleaños del cual todos debemos sentirnos orgullosos.
Y con respecto a Don Augusto Elías, quien no ha dejado de trabajar y de intrigar al mundo, cabe despedirnos con la canción polaca que cita el propio Enrique Krauze.
Que viva para nosotros.
Cien años, cien años.
Otra vez, otra y… ¡que sea para nosotros!








