Aclaro que a mí el señor no me cae mal: le tengo simpatía desde que era estudiante en el CECC Pedregal de mi amigo el Lic. Jesús Cuevas Sánchez. Lo que sí, que me molesta de sobremanera el esquema de La Casa de los Famosos, que Televisa insiste en vendernos con su habitual mal gusto… ¡no es posible que no se les ocurra algo más creativo, por favor!
¿Qué va a pasar el día que todo el público se harte y ya no haya nadie más que quiera verlos?
Porque ya ahora, en estos mismos instantes, a cualquier joven a quien uno le pregunte si ve a El Canal de las Estrellas y compañía, la respuesta es NO en la mayoría de los casos.
Entonces… ¿en qué ratings se apoyan las agencias de medios para recomendar a sus clientes anunciantes que contraten tal o cual canal en donde se exhibe esa casa de los espantos?
Porque, si nadie los ve, el círculo se encierra con cero ventas de las marcas anunciadas. Por eso es que cada vez vemos menos y menos campañas en la TV abierta: eso sucedió con Margarina Primavera, que acaba de lanzar su nueva presentación con canela y miel y que ya no incluyó a la tele abierta en ese esfuerzo. Y no lo incluyó porque ya nadie la ve.
¿Qué están haciendo los jerarcas de Televisa como Bernardo Gómez y compañía?
Nada: no están haciendo nada. Deje usted, querido lector, a esos irresponsables.
Quienes no tienen perdón de Dios por seguir contratando la basura de la Casa de los Famosos son las agencias de medios a quienes solo les interesa atorar al anunciante.
Un consejo, querido lector, mejor apágala.







